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la primera cita documental de la localidad del
año 1062, al incluirse el topónimo "Coscorrita"
en una Real Cédula emitida por el monarca Sancho
de Navarra en provecho del noble García Garcei;
consistían los bienes cedidos en las casas realengas
de Zarratón.
En 1085, Fortunio, Obispo de Álava, eximía del
pago de tercias y cuartas a las Iglesias de Hulla,
Iraza, Quosquorrita y Mundaca, existiendo criterios
encontrados sobre si la localidad beneficiada
era la que nos ocupa u otra que, en opinión del
Padre Risco, existió en Álava.
Un año después, se menciona a un cautivo natural
de Cuzcurrita -Servando- en el relato de un milagro
de Santo Domingo de Silos.
El Fuero de Miranda de Ebro relacionaba, también
a finales del siglo XI, la existencia de "Quosquorrita".
El 15 de Noviembre de 1367, el monarca Enrique
II de Trastamara recompensaba al Alcalde Mayor
de los Hijosdalgos de Castilla, don Juan Martínez
de Rojas - a la sazón Señor de Cabia, Monzón y
Valdespina - entregándole el Señorío de Cuzcurrita,
con todos sus territorios y derechos.
En el siglo XVI, reinando Felipe II, el IX Señor
de Cuzcurrita, Pedro Velasco, por su matrimonio
con Marta de Rojas y Osorio, fundaron mayorazgo,
esculpiendo sus armas en la puerta de entrada
del castillo tal como actualmente puede observarse.
Este castillo fue construido por los Suárez de
Figueroa a finales del siglo XIV o comienzos del
siglo XV. En el siglo XIX, tras las leyes que
abolieron señoríos y mayorazgos, siguió perteneciendo
durante unos años a los descendientes de la familia
Velasco-Rojas. Posteriormente se vio sometido
a sucesivas compras y ventas, hasta el año 1945
en que sus nuevos propietarios lo restauraron
y acondicionaron para vivienda.
Cuzcurrita, en la Edad Media, fue plaza fuerte;
la villa estaba amurallada, además de tener su
castillo extramuros. De su pasado medieval de
villa de señorío conserva hoy como prueba inequívoca
el Rollo, todavía hoy situado en el monte el Bolo.
Esta columna, situada a las afueras de la villa,
era símbolo inequívoco de que el lugar era de
señorío. Entre los derechos de los señores, éstos
tenían la facultad de poner horca, picota y cuchillo.
La horca, pena exclusiva de siervos y plebeyos,
fue abolida en el siglo XIX por las Cortes de
Cádiz. La picota, especie de aguja ubicada en
la parte superior del rollo, era donde se exponían
las cabezas de los ajusticiados. El rollo servía
además para castigar y pagar las penas menores
de los delincuentes comunes, que tras ser azotados,
eran expuestos a pública vergüenza. Igual que
la horca, fue abolida en el siglo XIX por las
Cortes de Cádiz.
Perteneciente al partido de Santo Domingo de
la Calzada, formó parte de la provincia de Burgos
hasta la creación de la nueva provincia de Logroño
(Real Decreto del 30 de Noviembre de 1833). Un
año más tarde, dividida la provincia en nueve
partidos judiciales, quedó incluido en el de Haro
(Real Decreto del 21 de Abril de 1834). En el
censo de población de la corona de Castilla del
siglo XVI aparece citado con 54 vecinos (270 almas).
En el censo del "Diccionario Geográfico" publicado
en Barcelona en 1830, registra 1400 habitantes.
En el censo de la nueva provincia de Logroño de
1840 aparece con una población de 1190 almas.
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